viernes, 22 de julio de 2016

ATENEA HIPERMODERNA.




"Mi cuerpo
es mi templo
y mi farmacia"




          Atenea Hipermoderna es una intervención llevada a cabo con un collage de papel de 240x120 cms sobre una pared de La Plaza del Doctor Bejarano de Zarza de Granadilla, en Junio de 2016, dentro del Festival de Arte Urbano-Rural CREARTE 2016, que pertenece a la serie de Collage y Texto denominada "Hijas de un mismo clon". SPS 2016.




Nuestro objetivo consiste en dotar al espacio rural, en este caso de la plaza del pueblo, de una relectura alternativa. Producir en el transeúnte y habitante del lugar, un primer extrañamiento, que le produzca la necesidad de plantearte su entorno de manera diferente.





Fijando al muro sur de una de las casas de La Plaza del Doctor Bejarano de la localidad cacereña de Zarza de Granadilla, una imagen de una mujer hecha de pedazos de otras imágenes y que parece surgir de algún tipo de fluido, con una una constitución aparentemente mitológica, y que afirma de manera tajante "Mi cuerpo es mi templo y mi farmacia", no deja indiferente a nadie.






Su presencia llena la plaza y parece observarnos de manera condescendiente.






La Atenea original -diosa de la  la sabiduría, de las artes y guerra- nació de un dolor de cabeza Zeus. Nuestra diosa postmoderna se presenta con el cerebro fuera de la cabeza. De alguna manera explicita sus cualidades intelectuales por encima de otras. Usa su propio cerebro como casco. 






Su cerebro, parece sustentado sobre dos grandes pilares; dos enormes relojes que son sus ojos. Ambos relojes marcan las 10. Si todos los relojes de nuestro mundo marcaran la misma hora, el tiempo mismo no tendría sentido. De ahí su sabiduría. 




Y la idea de que los humanos, más pronto que tarde, nos quedamos sin tiempo. Y eso significa que todos nuestros deseos, ambiciones, luchas y desvelos, al lado de la divinidad, son absolutamente efímeros.






Además porta como lanza un moderno fusil de oro y nácar. Un arma tan kitch que solo puede pertenecer a una diosa. Y que parece estar destinada a otro tipo de guerra. 





"Mi cuerpo
es mi templo
y mi farmacia
y tiene dos dos puertas
además lo rodea un campo magnético
que repele cada nombre
que ponéis a mis tetas
y de noche
es como si a mi plaza
por culpa de Aristóteles
se hubiera venido a vivir Platón
por eso si voy a pisar vuestra calle
 me pongo antes mi traje de muñeca hinchable
y camino luego a la deriva
siguiendo el brillo
de todos esos ojos que han sido míos
como líneas discontinuas 
cruces que me he saltado
y glorietas en las que he orbitado
en todas mis ciudades"


"Hijas de un mismo clon"


martes, 12 de mayo de 2015

CORPVS HERMETICVM.

CORPVS HERMETICVM es una pieza (Libro-Objeto)
que ha resultado finalista en el IV Concurso de Libros Tuneados 2015
de Función Lenguaje de Madrid.
Idea original de Intro-Versión de Antonio Méndez.
Idea, producción y realización de Corpvs Hermeticvm,
Emilio Papel. SPS. (Sociedad Psicogeográfica de Salamacna 2015).




Desde el pasado siglo existe una larga tradición en el arte de crear objetos absurdos. Desde la propia Fuente de Duchamp, pasando por la lata de Mierda de Artista de Manzoni, hasta llegar a las fotografías de Chema Madoz. Son obras que retan nuestra inteligencia, que se sitúan entre la frontera de nuestra realidad tangible o que muchas veces nos arrancan una sonrisa irónica, quizá partiendo del chiste, o quizá destilando una crítica hacia nuestro entorno o nuestras costumbres. A esto hay que añadir la cantidad de obras que se han generado a partir de un libro ya existente, tanto con una parte de este, como con la acumulación de muchos de ellos. Ampliando de manera ingente la concepción que tenemos del libro como objeto. Pero en este caso, el libro se nos presenta como un contenedor, podría ser una caja, un cofre, una urna, etcétera, que por su propia configuración no podemos abrir, lo que de alguna forma nos produce, cierta angustia o sensación de claustrofobia. El título Corpus Hermeticum, tanto para profanos como para conocedores de las enseñanzas alquímicas y esotéricas del tratado medieval original, no hacen más que añadir inquietud al espectador, sobre aquel saber que se encuentra en su interior y que no podrá alcanzar leyendo este libro.


























jueves, 14 de agosto de 2014

TEXTUALIZACIONES

Textualizaciones es una Instalación / Intervención
llevada a cabo en distintas ciudades españolas,
a partir de cuatro poemas con forma de anuncio,
extraídos del libro de Emilio Papel titulado Casi Amor (2006).

Madrid. Malasaña / Chamberí Mayo 2014






















































































Mayo 2014

domingo, 11 de mayo de 2014

TANABATA CHARRO. (A propósito de Teatro Mudo. FÀCYL 09) Adrian Granado






          Digamos, por ejemplo, que se llamaba "Teatro mudo" y fue un estupendo sarpullido de 332 corbatas rosas que apareció en la fachada de Casa de las Conchas durante el Festival de las Artes del año 2009 para escándalo de gentes de bien y periodistas de la Gaceta. Quien, haciendo una reprobable excepción, hubiera leído esos días los periódicos locales se acordaría sin duda de la famosa glosa de Cortázar a un verso de Ricardo Molinari: "¿Quién nos rescatará de la seriedad?" Pues, mire, no nos rescató ni Superlópez ni Mambrú. Las morsas movieron los bigotes, se afilaron los dientes y dictaminaron de forma inapelable que era "una pasada de muchos bemoles" (sic) colgar las corbatitas de Un Monumento Nacional De Tan Elevada Dignidad Artística (como si no fuera una auténtica pasada escribir esa frase); que la burla, progre y "modelna" (sic otra vez) dejaba ver claramente el ilimitado papanatismo del ámbito artístico español; que, ¡ay!, la calidad de vida de los vecinos de la venerada Casa, molestos, disgustados, desagradados, cabreados, irritados e incluso sulfurados y estomagados se vería disminuida cuando los muchachos de la Sociedad Psicogeográfica hiciesen de las suyas (interrogaciones aquí, señor tipógrafo). Y así, todo llanto y crujir de dientes, hermano. Cito a los señores Juanes y  Domínguez de Calatayud para dar una idea aproximada de los vagidos luctuosos que las tribunas de opinión de La Gaceta exhalaban inconsolables el domingo 17 de mayo de 2009, qué dolor, qué dolor, qué pena.





          Pero claro, el humor, látigo de dómines y stavrogines, es "all pervading o no es", para citar otra vez al porteño afrancesado a sueldo de Moscú y, "reducido a sus propias fuerzas", esto es, mutilado como chocarrería frívola, apenas sirve para dislocarse el maxilar y a otra cosa. Sépase que si alguien debe venir a salvarnos de la seriedad es únicamente para conseguir de una vez ser realmente serios de una vez y olvidar de una vez para siempre la manía de rasgarnos las vestiduras en cuanto escuchamos hablar de unas corbatas y unas conchas, chas chas chas, sentaditos en medio de ceniza maldiciendo a esos tipos que no-le-tienen-respeto-a-nada-pero-a-nada-de-nada con la voz enronquecida por el llanto. Ser serios de una vez por todas, como Klee o Picasso o Man Ray o Nicolás Parra o Buster Keaton, para citar algunos nombres que podrá encontrar en cualquier bibliografía especializada, señora, aunque no creo que le terminen de gustar. De este modo, cabría haber entendido las corbatas de la discordia como una risotada celebratoria casi infantil o como una recreación, tan lejos del país del Sol Naciente, del Tanabata japonés que los nipones celebran la séptima noche del mes de julio. Como es sabido, todo el mundo aprovecha ese día para dejar por escrito sus deseos en papeles de colores que se cuelgan de un árbol de bambú: si no llueve, se cumplirán los deseos de todos los que los han escrito; si llueve, no se le cumplirán a nadie. Y no, no hay hojas de reclamaciones a Tanabata. Como en las Vegas, es todo o nada.





Hemos hablado de “escándalo”, pero, para decir toda la verdad cual espejos calle abajo, la palabra fetiche, la subrayada con fluorescente en el Libro de Estilo del Perfecto Periodista Charro aquel abril no era otra que “polémica”. Pegatina recurrente y vacía para el proyecto tortuguita de la SPS al que la Gaceta quiso poner patas arriba incluso antes de ser aprobado por la Junta y la Comisión de Patrimonio. Nuestro estupendo rotativo local movió un hilo acá, otro allá, desenredó un par de favores y ¡tachán! consiguió aceder a las flamantes fotos del proyecto original. Haciendo alarde de paint y del proverbial buen gusto de la casa retocó esas fotos hasta convertirlas en ejemplos, aireables en primera página con profusión de sirenas rojas y voces de alarma, de la plaga estética rosada y casi criptogay que asolaría la ciudad si los temibles papanatas psicogeográficos se hacían con fachadas, pasos de cebras y conchas en general. Ni una mísera entrevista a los creadores, ni la petición de un nihil obstat para modificar torticeramente material sujeto a derechos de autor: vendieron la reconstrucción cutre del crimen, en serie B y mal doblada, con la misma miopía que permitía, ¡oh, ironía!, que los archiconocidos poemas-anuncio de la SPS, esos que los estudiantes arrancaban de las paredes dominados por un furor poético raras veces visto a este lado del Tormes, apareciesen en las páginas de contactos junto a Gertrudis, 200, completísima, francés natural. Aún más: de acuerdo con el célebre dictum de Achille Bonito Oliva (arte es todo aquello que está documentado), la propia reconstrucción churretosa de la Gaceta supuso, en sí misma, una obra de arte en toda regla que caminaba alegremente sobre el filo del plagio. Algunas de las intervenciones que la SPS proyectó realizar en la Plaza Mayor o en los pasos de cebra cercanos a ella sólo pudieron existir (esse est percipi) gracias a las buenas artes digitales de nuestro periódico, cuyo elogio mercería, qué duda cabe, un panegírico el doble de extenso que el que nos ocupa.








Corta de una vez, chico, que nos duelen las orejas. Conclusión parcial: los muchachos de la SPS tuvieron la audacia de trastear conceptualmente con la polisemia conceptual que la concha despliega ante ojos y labios hispánicos; supieron ver con agudeza poética que, en mitad de la ciudad, se erguía un árbol de bambú plateresco capaz de albergar los mejores deseos para el Festival de aquel año y se atrevieron a entonar su bufonada celebratoria poniendo el dedo en la llaga de un monumento salmantino no con el cuello duro y el rictus post mortem de aquellos para quienes todo es ceniza, fósil o mojama embalsamada contemplable en un museo de 5 a 9, sino con esa ausencia de anteojeras o legañas que la morsa suele considerar frívola y pueril pero nunca como parte de esa vuelta vigorosa al calcetín de la Gran Costumbre y sus tabúes en la que consiste la poesía, una de las pocas malas costumbres que aún nos quedan. Unamuno o su fantasma, el que sube algunas noches por Bordadores con las manos a la espalda, tiene un criterio sencillísimo para distinguir a los verdaderos de los falsos poetas: “tienen oídos o no”. Eso es, don Miguel, pero permítanos una paráfrasis aquí: tienen ojos o no. Lo demás es superfluo.